Columna Visión Juvenil
Por: Manuel Borbón
Por lo regular, cuando hablamos de movilidad en la actualidad de manera casi inmediata y única pensamos en los automóviles, debido a que, desde hace muchos años la manera más eficiente y cómoda para moverse de un punto a otro es el vehículo, en gran medida derivado de un modelo de vida ideado en la segunda mitad del siglo pasado en el que un carro era sinónimo de una vida exitosa.
Fue así que las sociedades modernas comenzaron a girar en torno a esta idea de moverse, por eso los gobiernos enfocan todas sus energías en torno a este tema, desde hacer cada vez más calles y menos espacios para las personas, basar su economía en el petróleo, fomentar el uso del vehículo como principal medio de transporte, entre muchas otras medidas que terminaron por crear ciudades pensadas y creadas para el automóvil.
Por eso, en la actualidad muchas ciudades medianas, es decir, las que cuentan en promedio con medio millón de habitantes o más, han comenzado a hablar de un tema que promete convertirse en uno de los principales al lado de la salud y la seguridad. Hablamos de la movilidad, la cual no puede entenderse solamente como una manera de moverse dentro de una ciudad, sino más bien como un concepto amplio en el que se contempla, sí, el medio de transporte, pero también, las vialidades, la seguridad, las necesidades del usuario, patrones de conducta, experiencia y mucho más que en su conjunto representan la calidad de movilidad en una comunidad.
En el caso concreto de ciudades como Cajeme, donde la población ha crecido a un ritmo acelerado pasando de 375 mil habitantes en 2005 a 460 mil en la actualidad. Según cifras del INEGI en 2020 en el municipio de Cajeme había más de 207 mil vehículos motorizados, siendo una de las ciudades con mayor cantidad de vehículos per cápita del país.
Si usted bien recuerda, Cajeme era conocida a nivel nacional como una de las ciudades mejor planeadas, es decir, que en sus inicios la ciudad fue pensada para ser como ahora es. Sin embargo, el futuro nos pone nuevamente ante retos para los que debemos estar a la altura de esos pioneros que hicieron de Cajeme un buen lugar para vivir.
Ahora, la movilidad se ha convertido en un tema toral para la vida en sociedad, por eso, repensar el futuro de la movilidad en una ciudad bien trazada como Cajeme nos permitiría anticiparnos a un futuro basado justamente en ese tema y no cometer los errores de ciudades que tuvieron esta oportunidad y simplemente la desaprovecharon.
Sin duda alguna, tener una ciudad saludable en términos de movilidad nos convertiría de manera directa en una ciudad atractiva para el desarrollo y la inversión que tanto necesitamos en la región, por lo que pensar en acciones encaminadas hacia soluciones como las ciclovías, mejores condiciones del transporte público, mejorar la infraestructura pública, fomentar la incorporación de scooter como medios de transporte eficientes, sustentables, amigables con el entorno urbano y muchas más cualidades debería ser una prioridad para los tomadores de decisiones de la región.
Ciudades en el mundo entero como Ámsterdam, Pekín, Bogotá y, en México, Guadalajara o Monterrey, han comenzado desde hace algunos años el viraje en modelos de transporte como la bicicleta, por lo que en un municipio con calles amplias y bien trazadas podría ser el momento para idear un plan de movilidad a largo plazo basado en la sustentabilidad.
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