El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó formalmente a Todd Blanche como secretario del Departamento de Justicia.
Blanche ya ha cumplido dos meses como fiscal general interino, tras el despido de Pam Bondi, su antecesora.
Chuck Grassley, presidente de la Comisión Judicial del Senado, sostuvo que apoyará a Blanche y avanzará rápidamente con el nombramiento.
“Blanche está bien calificado y ha demostrado su dedicación a restaurar la ley y el orden en todo nuestro país. El trabajo de la Comisión Judicial del Senado para tramitar el nombramiento de Blanche está en marcha”, aseguró en un comunicado.
Blanche requiere del apoyo de casi todos los senadores republicanos en el Senado, en donde dicho partido es mayoría por un margen de 53-47.
Si los 100 senadores están presentes y votan, se necesitan al menos 51 votos a favor.
Reuters señala que Thom Tillis, senador de Carolina del Norte, es un republicano clave en el Comité Judicial del Senado que ha mostrado su escepticismo a Blanche debido a un caso penal contra el exdirector del FBI James Comey.
¿Quién es Todd Blanche?
Hace tres años, Todd Blanche, un abogado especializado en defensa de delitos de cuello blanco, renunció a su puesto en un bufete de abogados para asumir la defensa del entonces expresidente Donald Trump, envuelto en una maraña de líos legales.
“Es una oportunidad que no puedo dejar pasar”, escribió a sus colegas en un correo electrónico de despedida.
Nacido en Denver, Colorado, en 1974, Todd Blanche inició su carrera dentro del sistema que ahora dirige. Empezó como fiscal en el Distrito Sur de Nueva York, donde alcanzó a ser codirector de la unidad de crímenes violentos.
Tras cerca de 10 años en la fiscalía federal, dio el salto al sector privado y se incorporó al bufete Cadwalader, Wickersham & Taf, donde representó a figuras del entorno político como el exasesor de Trump Paul Manafort.
Su trabajo para ese último fue la puerta de entrada al círculo del mandatario. Poco después dejó el bufete para dedicarse en exclusiva a la defensa de Trump.
Lo representó en el caso de sobornos a la exactriz porno Stormy Daniels, que derivó en una condena por más de treinta cargos de falsificación de registros comerciales en Nueva York.
También estuvo a su lado en las dos investigaciones del fiscal especial Jack Smith, nombrado bajo el Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025): una sobre la interferencia en los resultados de las elecciones de 2020 y otra por haber retenido documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago. Ambos procesos fueron desestimados tras la reelección de Trump.
Una vez en la Casa Blanca, el republicano lo nominó como fiscal general adjunto, convirtiéndose en el número dos del Departamento de Justicia, antes de asumir el cargo en su totalidad tras la salida de Bondi.






