La selección mexicana cerró una fase de grupos inolvidable. Con una victoria de 3-0 sobre Chequia en el Estadio Azteca, el equipo de Javier Aguirre firmó el primer paso perfecto en una Copa del Mundo de la FIFA y, además, lo hizo sin recibir un solo gol, una marca inédita para el Tricolor en la máxima justa.

La noche también quedó marcada por el adiós de una leyenda. Guillermo Ochoa disputó los últimos minutos de su carrera profesional al ingresar de cambio al minuto 78, sustituyendo a Raúl Rangel. El histórico arquero recibió una emotiva ovación del público en el estadio donde escribió algunos de los capítulos más importantes de su trayectoria con la Selección Mexicana.

El encuentro comenzó con un México que tuvo dificultades para generar peligro. Chequia inquietó en los primeros minutos con aproximaciones de Denis Visinsky y Michal Sadílek, mientras el conjunto nacional tardó en asentarse sobre el terreno de juego. La primera mitad fue cerrada, con pocas ocasiones claras y un empate sin goles que obligaba al Tricolor a encontrar respuestas tras el descanso.

La reacción llegó apenas iniciada la segunda parte. Al minuto 55, Luis Romo filtró un balón al área y Mateo Chávez apareció para definir con un zurdazo cruzado que venció al arquero checo y desató la euforia en el Azteca.

Con la ventaja, México encontró los espacios que no había tenido durante la primera mitad. Seis minutos después, Jorge Sánchez encabezó un contragolpe y asistió a Julián Quiñones, quien únicamente empujó el balón para ampliar la diferencia y encaminar la tercera victoria consecutiva del Tricolor.

Javier Aguirre refrescó al equipo con los ingresos de Santiago Giménez, Álvaro Fidalgo, Obed Vargas, Jesús Gallardo y, más tarde, Guillermo Ochoa. El momento más emotivo llegó precisamente al 78′, cuando el guardameta ingresó para disputar los últimos instantes de su carrera profesional. El Azteca se puso de pie para despedir al arquero que defendió la portería nacional durante más de dos décadas y se convirtió en un símbolo del futbol mexicano.

Todavía hubo tiempo para un último golpe. En los minutos finales, Roberto Alvarado encontró a Álvaro Fidalgo dentro del área y el mediocampista definió con un potente disparo de derecha al ángulo superior izquierdo para decretar el 3-0 definitivo y ponerle la cereza al pastel a una noche histórica para la Selección Mexicana.

Con el silbatazo final, México cerró la fase de grupos con nueve puntos de nueve posibles, siete goles a favor y ninguno en contra. Un rendimiento sin precedentes que confirma al conjunto de Javier Aguirre como líder absoluto de su sector y lo instala en la fase de eliminación directa con la confianza por las nubes, mientras el Estadio Azteca despidió entre aplausos a una de las máximas leyendas del futbol nacional.