Columna: Desde el otro lado
Por Luis Rodrigo Guzmán Viniegra
En 2018, la empresa norteamericana de venta de zapatos económicos “Payless Shoes” decidió hacer un experimento social y abrieron una tienda de supuestos zapatos de diseñador sin dar a conocer que se trataba de ellos mismos. Para lo anterior, invirtieron en construir un local absolutamente lujoso con un número limitado de modelos. El nombre que le dieron a la tienda fue “Palessi” (un anagrama de “Payless”) pero sonaba a marca europea. La clave del experimento fue invitar a un grupo de influencers “expertos en moda” a una supuesta inauguración, ofreciéndoles adicionalmente, poder ser los primeros en adquirir un par de zapatos de la marca.
En la tienda se expusieron algunos de los mimos modelos que se vendían en cualquiera de sus tiendas por entre veinte y cuarenta dólares, pero ahí los ofrecían a seiscientos cincuenta dólares o más. Se entrevistó en el lugar a los influencers, mismos que hablaron maravillas de los zapatos e incluso compraron incluso más de un par de los mismos a los exorbitantes precios que estaban. Al finalizar la supuesta inauguración, se reveló la verdad y se les reembolsó el importe que habían pagado a cada uno de ellos, pero el experimento había funcionado. Las características del zapato jamás fueron importantes, fue la percepción de valor que generó el contexto lo que hizo creer a los clientes que estaban comprando un par de zapatos exclusivos.
Esta falsa “percepción de valor” es una herramienta que usan las marcas para llevar a los clientes a pagar más por los productos que venden y es la forma en la que generan una aceptación de la marca. Pero, es también una estrategia que han aprendido a usar los políticos en todo el mundo para conseguir la aceptación de la gente, independientemente de la realidad de los países donde gobiernan.
En México, el repartir pensiones de forma universal ha generado la percepción en la población general que el gobierno “finalmente les está haciendo justicia” y tiene finanzas suficientes para distribuir esas pensiones, cuando en la realidad ese dinero se ha recortado del presupuesto de salud, educación o infraestructura. La percepción que se genera es que ahora recibo algo que no recibía y esto fomenta una aceptación general al gobierno en turno, claramente reflejado en las urnas con una votación mayoritaria.
Esta estrategia, Trump la maneja de forma asombrosa: Logró, solo con la narrativa, que un alto porcentaje de la población estadounidense creyera que hubo fraude en la elección del 2020 cuando no pudo presentar ninguna prueba concreta. También ha conseguido hacer creer a sus seguidores que los medios de comunicación, los jueces, y los demócratas engañan a la población y solamente él dice la verdad.
Tan es efectiva su forma de comunicar, que la verdad o los hechos han pasado a segundo plano y solo tiene validez es lo que él dice. Esto se extendió tanto, que en esta que fue su segunda elección, no solo ganó por el colegio electoral, sino también con el voto popular.
Lo que estamos a punto de ver en unos días, cuando finalmente tome posesión para su segundo mandato, no tiene precedente, porque a diferencia de su primer término como presidente, en esta ocasión ya no cuenta con límites que el partido republicano le marcó. En esta ocasión, las posiciones clave del gobierno serán ocupadas por amigos, familiares o gente sumamente cercana a Trump.
Esta falta de límites en las decisiones que veremos de Trump nos va a llevar a ver cosas que no hemos visto antes. No hay un parámetro que nos indique los alcances a los que puede llegar y por eso puedo afirmar que los siguientes cuatro años van a ser un viaje en montaña rusa, es por ello que les invito a que se abrochen el cinturón de seguridad y disfruten el viaje porque nuestra capacidad de asombro esta a punto de ser superada de forma constante.
Los que hayan tenido la oportunidad de ver la película “El Aprendiz” podrán entender el contexto sobre el cual Donald Trump se maneja ante las adversidades y cómo prioriza la imposición de ideas sin jamás aceptar una derrota. Lo anterior sumado a su filosofía de “atacar, atacar, atacar” sobre cualquier proceso de negociación.
Como siempre, les agradezco mucho su lectura y comentarios, yo los sigo leyendo… desde el otro lado.
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