Columna Visión Juvenil
Por: Manuel Borbón

Se ha puesto a pensar usted lectora o lector de lo relevante que resulta ser “humano”, es decir, todo lo que este ser ha hecho a lo largo de su corta existencia desde la creación del lenguaje y el vestido, las pirámides, la música, los aviones, hasta llegar a los tiempos modernos con el internet y más reciente la Inteligencia Artificial.

Por eso, los tiempos actuales nos presentan un sinfín de oportunidades en el futuro de la humanidad que espera con ansias la llegada de estos nuevos tiempos de la mano de la tecnología. Sin embargo, la Inteligencia Artificial ha traído consigo múltiples retos que nos ponen frente a frente ante escenarios que parecen haber salido de una película de ciencia ficción.

Sin el afán de ser fatalista o conspirativo, es bueno tomarse un tiempo para analizar los siguientes puntos: ha notado usted que cada vez son más los negocios que basan su publicidad en imágenes y videos hechos con la IA, o si pone usted un poco más de atención, ha escuchado hablar a los políticos, jueces, líderes empresariales o comunicadores, se dará cuenta que cada vez más la Inteligencia Artificial ha ido convirtiendo a los seres humanos en una especie de ente uniforme que todo lo comunica igual y que poco a poco ha ido perdiendo su esencia como persona irrepetible.

Por otra parte, aquí mismo en Cajeme, Sonora recientemente se viralizó una nota que hacía referencia al despido de 70 trabajadores de una empresa quienes serán sustituidos por herramientas basadas en la IA. De igual forma, en el ámbito escolar lo que hace no muchos años representaba horas de análisis y estudio en los libros ahora puede realizarse en cuestión de segundos prácticamente sin esfuerzo alguno.

Ante este tema, muchos podrían imaginar que la lógica nos haría pensar en revertir o “cancelar” a la Inteligencia Artificial como una especie de aislamiento al progreso por el miedo de lo que esto pudiera causar. Empero, hay algunas alternativas que se deben tomar sin llegar al extremo del aislamiento tecnológico, entre las que se encuentra la reciente encíclica publicada por el Papa León XIV, quien lejos de lo que usted pudiera pensar, no descalifica a esta herramienta, sino más bien, deja algunas lecciones para poder coexistir con ella como humanidad.

  1. El ser humano al centro de la toma de decisiones. Es decir, la moralidad, la dignidad, el sentir, son exclusivos del ser humano.
  2. La IA como herramienta, no como un fin. Por lo cual debe estar al servicio del hombre y no viceversa.
  3. Proteger la libertad y el criterio. Entender que la IA se puede equivocar y que proteger la verdad es contar con libertad.

Entre algunas otras afirmaciones, esta nueva encíclica denominada “Magnífica Humanitas” nos recuerda que el camino del progreso del ser humano siempre estará presente y busca, así como lo hiciera el Papa León XIII con la encíclica “Rerum novarum” para hacer frente a los retos de la Revolución Industrial, llegar a ese camino donde las herramientas creadas por el ser humano sean un potenciador de esa magnificidad y no un fin para el que estos trabajen.
La Inteligencia Artificial no va a destruir el mundo, pero tampoco nos va a resolver todos los problemas, por eso es importante que entendamos que el desafío no se centra en hacer máquinas cada vez más inteligentes, sino más bien en evitar que los seres humanos dejen de serlo.

borbonmanuel@gmail.com