Columna Visión Juvenil
Por: Manuel Borbón

En un contexto donde el mundo se encuentra en un avance intempestivo hacia la globalización y la universalidad del internet es preciso hacer una pausa en el camino e identificar el por qué algunas sociedades están teniendo más éxito que otras en esta carrera impostergable del progreso.

Primero debemos precisar que este proceso globalizador de prácticamente todo, desde las tendencias culturales hasta la economía ha provocado que dicha carrera por el progreso deje de ser como en el pasado entre culturas, después de países para llegar al momento actual donde las ciudades del mundo compiten entre sí para lograr posicionarse como polos de desarrollo. Ponemos sobre la mesa algunos ejemplos, simplemente el caso de Cajeme donde el principal motor de crecimiento ha sido la agricultura, donde a diferencia del pasado hoy los precios de los granos básicos se definen por la oferta y demanda mundial principalmente cotizados en bolsas como la de Chicago (CBOT), justo a 3 mil kilómetros de distancia del Valle del Yaqui, lo que significa tener que competir no solamente con el trigo producido en Guanajuato, sino también con ciudades como Kansas City en Estados Unidos o Rostov en Rusia.

Es por lo anterior que me permití hacer una reseña traída a lo local del afamado libro “Por qué fracasan los países” de los economistas y politólogos Daron Acemoglu y James A. Robinson, quienes en un amplio estudio identifican factores que provocan el fracaso de países completos, con la particularidad de tener como primer capítulo a las ciudades de Nogales en Sonora y Nogales en Arizona comparando la calidad de vida en ambas ciudades prácticamente iguales en geografía, recursos, entre otros.

Más allá de los lugares comunes y problemas actuales, es importante para cualquier ciudad contemporánea identificar los tiempos venideros para poder trazar una ruta hacia el desarrollo, reconociendo que la competencia es entre ciudades del mundo y que los pequeños cambios en el presente pueden tener grandes repercusiones en el futuro próximo.

Pero bien, se ha de estar preguntando usted por qué se trae todo este tema a colación, primero porque si bien sabemos que hay múltiples problemáticas en nuestra comunidad que van desde la falta de apoyo al campo, la inseguridad, el estado de las calles, entre otras, también tenemos que reconocer que muchos de estos problemas son simplemente los síntomas de temas que no se atendieron en su momento y lo peor que podemos hacer es simplemente esconder la suciedad bajo la alfombra.

Considero preciso poner algunos temas pendientes sobre la mesa. Se ha puesto a pensar en la educación que reciben las niñas y los niños en nuestra ciudad. Qué tipo de materias, qué tipo de contenido reciben los adultos del mañana. En lo particular, considero que mucho hace falta hablar de contenido cultural en la formación, aprender que ser de esta región no es igual a haber nacido en cualquier parte del mundo, en Cajeme hay historia que no ha sido contada y que debe de enorgullecer a quien aquí nace, desde la defensa del territorio por la Etnia Yaqui, hasta ser la cuna de la Revolución Verde en la segunda mitad del siglo pasado. De igual forma, si bien es cierto que los valores se aprenden en el hogar y en la escuela las habilidades educativas, es importante complementar la educación básica de valores y respeto a la comunidad donde se vive, sobre todo, en momentos donde las redes sociales están saturadas de contenido que incita justamente a lo contrario.

Poner atención en los pequeños detalles y cambiar el rumbo de una sociedad no es cosa sencilla, sin embargo, no hacerlo puede provocar más pronto que tarde que ciudades completas terminen por fracasar si no se toman medidas con tiempo. En caso de no creerlo solamente véase en el espejo de ciudades como Acapulco en México y Detroit en Estados Unidos.

borbonmanuel@gmail.com