Columna Visión Juvenil
Por: Manuel Borbón

Vaya inicio de año que trae consigo este 2026 ya que, a tan sólo unos días de comenzar el año y, mientras muchos todavía seguían con la resaca respectiva a las festividades decembrinas, el pasado fin de semana nos despertamos con la noticia de la caída del régimen chavista en Venezuela con la captura y posteriormente traslado del presidente de dicha nación, Nicolás Maduro.

Para entender un poco mejor la trascendencia de este hecho podemos afirmar que, en Venezuela prácticamente desde 1998 hasta la fecha se había instaurado un régimen socialista provocado primero por un golpe de Estado fallido y posterior unas elecciones que ganó Hugo Chávez quien de manera ininterrumpida gobernó hasta 2013 cuando murió a causa de un cáncer y dejó en su lugar prácticamente como un ungido a Nicolás Maduro.

Sin duda, su captura tiene aún muchas historias por contar. Sin embargo, quisiera hacer un alto en el camino para entender las reacciones que este hecho provocó en nuestro país y cómo lo sucedido en el hemisferio sur de nuestro continente podría tener repercusiones en México.

Primero podríamos identificar dos bandos claramente divididos de la sociedad en este asunto geopolítico. Por una parte, quienes defienden al régimen de Maduro aduciendo al intervencionismo estadounidense en la libre determinación de los pueblos, ya que, como dicen, una cosa serían las presiones y bloqueos internacionales y, otra muy distinta intervenir por medio de la violencia militar a un país para cambiar su régimen de gobierno, entre quienes tomaron esta postura se encuentra la presidenta Claudia Sheinbaum, el expresidente López Obrador, los gobernadores y senadores de Morena y prácticamente todo el sistema oficial. Por su parte, quienes se dicen a favor de esta estrategia mencionan que solo de esta manera se puede acabar con regímenes dictatoriales autoritarios viendo en este caso a Estados Unidos y su gobierno como una especie de policía del mundo y defensor de los pueblos oprimidos.

Quisiera ahondar aún más en esta última postura, debido a que, durante todo el fin de semana me tocó ver en redes sociales y grupos de Whatsapp posturas que en su mayoría giran en torno al siguiente punto: muchos esperan que un gobierno extranjero venga a nuestro país a resolvernos lo que para nosotros son problemas y que, tal como si se tratara de un acto de magia el gobierno de Estados Unidos viniera a resolvernos las dificultades que nosotros no podemos. Es decir en muchos casos los comentarios giraban en torno al anhelo de la intervención de un gobierno extranjero, en este caso del norteamericano, en nuestro país para poner lo que ellos consideran orden.

En primera instancia quisiera dejar en claro que, en el caso de que esto sucediera, se nos olvida por momentos que si un tercero resuelve los problemas que nosotros mismos no podemos resolver en nuestro hogar o país, lo haría para imponer sus intereses, los cuales es muy probable que sean distintos a los nuestros, asimismo, el derrotismo de crear un proyecto alternativo de nación, estado o municipio, nos coloca en la posición de preferir idear películas imaginarias de lo que pudiera pasar, en lugar de poner manos a la obra y construir ese futuro alterno que tanto anhelamos.

Por último, no podemos negar que el cambio en Venezuela representa un parteaguas y una oportunidad para restaurar la democracia en ese país. Esto nos conduce a una pregunta inevitable para los mexicanos: ¿realmente hemos madurado? La interrogante alude a la postura que quienes no están de acuerdo con el régimen actual deberían asumir, apelando a la madurez política necesaria para hacer, en nuestra propia casa, aquello que exigimos que otros hagan por nosotros.

Borbonmanuel@gmail.com